La gramática de Constelaciones

1.

Giran los soles. Giran mariposas que han bajado a las chinas. Giran las manos y sus resplandores, en ésta habitación que es un universo silencioso de muecas y poca creencia. Se mueven los brazos, los cometas de aquél cuerpo, intentando agarrar el lugar donde el éxtasis es bebido como el néctar estelar de los rituales. Tras los primeros baños y las primeras luces violáceas, sus gestos me dibujaron abstracciones en la piel que irrumpía inesperadamente en deseos. Más tarde, el futuro del plasma en un adiós precario a orillas del río amarillo. Las mariposas eran negras, eran nubes, eran polvo. Giran los soles alrededor de mi unidad. Veo claro en los rastros que dejan sus volteretas con destino. Siendo estrellas, lo que recordamos de ese oriente femenino, nos hacen esperar la sentencia de la despedida y en la lengua la mudez húmeda y los gestos ¿en qué verbo, en qué idioma, en qué oración? Deliciosamente desnudo de todos mis poderes, la galaxia eyacula láctea poción y en esa lluvia de todos los misterios me toca la noticia de ser encarnado y rigurasemente yo.

 

10.

Vivirte en esta dimensión mínima de las constelaciones interiores y en el resultado nulo de las presencias y preservar el sentido de los deseos que hierven añade arritmias a las sumas de las ansiedades, miedos y sobresaltos por posibles fracasos de dibujar lunas con mi boca ardiente en el sol rojo de tus labios que se derriten en los desiertos del silencio y de la distancia en movimiento. ¡No se lo que me pasa por la cabeza! Yo sé que tienes largos cabellos intocables y libres, y vellos libres en el cósmico vendabal de ese cuerpo que pide e interroga, que juega y disimula, en un placer que explota como una supernova para buscar, sin regreso, en el agujero negro de la palabra muda que interrumpe la conversación probable de la seducción y alejarse con misterios en los gestos en una intensa despedida, en una inmensa lluvia que me ahoga. ¡Lo que me podría pasar por la cabeza!

Miro los sentidos del universo, intentado comprender si las recordaciones son hijas que no crecen o si la memoria es una amante en eterna evasión para ese territorio de nadie, en la locura galáctica. Miro, con lujosa visibilidad, los horizontes de todas las miradas, y es todo muy grande, inmenso, en una inmensidad imposible, y que me hace interrogar sobre la existencia que pensamos poseer y de desistir de ésta agonía de saberte distante. Aun por nacer.

12.

¿Y si yo te besara el corazón como si fuera mi país gota a gota y bebiera la savia húmeda que transpira, entre las piernas, el deseo y viajara con el aroma de tus cabellos y sintiera en la boca otro destino en las estrellas de ésta nación sin pasaporte?

¿Y si yo te penetrase en el vientre la petición de una nueva casa como si fuera un extranjero errante en el desconocido planeta de tu cuerpo y que se anuncia sin pasado?

¿Y si en mi cuerpo no hubiera presencias ni moradas como si las transparencias de los gestos fueran la eternidad del calor?

¿Qué haría con mis manos paralizadas en las páginas blancas de tu piel? ¿Qué haría con la tinta de la saliva sino eternizarte en la palabra secreta de un imposible poema retumbando en el indecible universo y creyendo que el amor existe ¿Para qué?

Extractos de:

Luís Filipe Sarmento

Gramática de las constelaciones

Asociación de escritores extremeños

2012

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